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Tanto pagas, tanto consigues…

Con productos, servicios, lo que sea. Bueno pues con los acabados es lo mismo. 

En el tema que nos ocupa, la primera toma de contacto que tendrás con cualquier material que utilices será su superficie. Está muy bien que el acabado de un producto aparezca perfecto en las fotos, ¿pero durará?

Un mito que a veces corre sobre la madera es que no es lo bastante resistente para cocinas o espacios de trabajo. ¿Hay algo de verdad en eso?

Bueno, aquí está la complejidad.

Lo que funciona para una guitarra de madera (una laca de poliuretano o polyester pulido) o una cabaña de jardín (tratamiento autoclave de fábrica y un barniz que tenías por ahí) no tiene por qué funcionar en muebles de uso diario.

Como tantas cosas, la clave es empezar con un buen material de base: maderas duras si es para encimeras por ejemplo.

Por instinto puede que quieras sellar una encimera para hacerla impermeable y esperar que el acabado dure.  Con el tiempo, esto seguramente irá en tu contra. ¿Cuál dirías que es el gran problema en una cocina? Por un lado, el desgaste mecánico. Lo típico: mover cacharros, deslizar platos, cubiertos, etc. Quizá haya alguien de tu familia que tal cual llega a casa, tira todo ahí encima: llaves, teléfono, dinero… y la acaba rayando.

Por otro lado seguramente lo peor será el constante estar limpiando y secando líquidos. Es así: vertimos, salpicamos; sobretodo alrededor del fregadero.  Ninguna cantidad de barniz durará para siempre. Una vez empiece a pelarse y saltar ya es irreversible, y tendrás que verlo así o lijarlo de nuevo.

El problema es que no hay material perfecto; lo mejor a lo que puedes aspirar es óptimo.

Si eres un chef profesional quizá solo quieras acero inoxidable. En cambio, si eres un cocinillas doméstico, la madera puede ser mucho mejor que ningún otro material. Todo se reduce al cuidado que le des.

En nuestro periplo como diseñadores que también fabrican en taller, nos topamos con un aceite acerado orgánico de muy alta calidad. Lo aplicamos a una encimera de nogal después de instalarla, y descubrimos que el acabado que dejaba era suavísimo y satinado. Era precioso! Y duró…. unos meses, hasta que poco a poco empezó a perder el lustre. La madera, eso sí,  todavía está en perfecto estado de conservación.  De hecho después de más de dos años no hay sobrecrecimiento de moho alrededor del fregadero por ejemplo.

De igual manera, el área alrededor de la parte de los fogones también está muy expuesta al desgaste, pero sigue también en perfecto estado.

Toca mantenimiento

Sin embargo, sí que hay pequeños arañazos y pequeñas zonas donde hay menos aceite. ¿La solución? Le toca un lavado de cara: lijado superficial, aplicación de otra capa de aceite, y un buen pulido.

Imagina que es la limpieza dental rutinaria que te toca en el dentista. Tienes que acordarte y agendarlo, si no, lo vas dejando!

Pero la buena noticia es: la madera no se astilla facilmente, resiste grandes cantidades de fuerza sin romperse o agrietarse, y los arañazos se pueden lijar y reparar otra vez.

Además tienes una gran variedad de tipos de madera, con sus tonalidades, vetas, granos y nudos, tremenda. Si eliges piedra sintética, puede astillarse o rajarse con el tiempo; con la piedra natural lo mismo y además pierde lustre y se desgasta con los ácidos de algunos alimentos. Suponemos que si tu opción es metálica, ya eligirías un acabado en el que las inevitables marcas y arañazos se camuflen. Además los tratamientos para repararlas son más caros.

Pero sobretodo, ninguno de estos materiales crece en los árboles!

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